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COUNTRY, FOLK, AMERICANA |
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Normalmente, a un cantante tan joven se le presta poca atención, o se le resta credibilidad. El tejano Ryan Bingham abandonó su casa siendo un quinceañero y durante años trabajó en ranchos y en el circuito de los rodeos, recorriendo el estado y durmiendo en su furgoneta. A sus 25 años, y con su voz rasposa, macerada en whisky, es uno de los cantautores más prometedores con su debut “Mescalito”. Con la producción del ex guitarrista de Black Crowes Marc Ford, Ryan nos ofrece una colección de canciones crudas y honestas, en la tradición de storytellers como Townes Van Zandt. Por algo ya es admirado por veteranos de la escena tejana como Joe Ely y Terry Allen (quien colabora en "Ghost of Travelin' Jones"). Como buen tejano, Bingham no le hace ascos a ningún estilo de raíces: el country folk (ese "Southside of Heaven" donde confluyen los espíritus de Dylan, Earle y Springsteen), el roots rock (el rotundo “The Other Side”), el country blues (“Sunshine”, o el festivo "Bread & Water", con banjo y slide guitar), el tex mex ("Boracho Station", con fragmentos en un ininteligible castellano), o el bluegrass (la balada "Sunrise"). Ryan Bingham tiene un prometedor futuro. Ahora sólo falta que lo encarrile con trabajos tan brillantes como este “Mescalito”. Americana |
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La carrera de algunos artistas se ve condicionada por acontecimientos puntuales. En 1986, Sam Baker resultó gravemente herido cuando estalló una bomba terrorista de Sendero Luminoso en el tren donde viajaba para visitar Machu Picchu. A causa del atentado, el cantautor tejano perdió la mayor parte de su oído y sufrió profundas heridas en su brazo izquierdo. Tras 18 operaciones correctivas y los consiguientes efectos físicos y emocionales, Baker tuvo que volver a aprender a tocar la guitarra con su maltrecha mano izquierda, y a cantar con el problema de su pérdida de oído. Pero salió adelante con su estilo sosegado y narrativo. “Pretty World”, su nuevo álbum tras el debut “Mercy” (2004), es un ejemplo de esa forma de cantar cercana al spoken word, más que evidente en canciones como la fronteriza "Juarez (A Song to Himself)" (con una acertada combinación de pedal steel y acordeón, y referencias en la letra al "Waiting Around to Die" de Townes Van Zandt), “Odessa” o ese “Days” básicamente instrumental en el que suelta frases en un apañado castellano. Baker se beneficia de las bellas armonías vocales de Marcia Ramirez en "Orphan" (con guiños a “Sweet Lord, Sweet Chariot”), el vals “Slots”, o ese “Pretty World” que más tarde recupera en “Recessional Pretty World”. Con el acompañamiento de músicos como Lloyd Maines, Fats Kaplan y Gurf Morlix, Sam Baker ofrece una buena colección de canciones folk con letras literarias que demuestran que de las mayores adversidades también se puede sacar provecho. Folk |
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Hija del guitarrista de estudio Fred Carter Jr, Deana Carter debutó en 1995 con un trabajo de título provocador, “Did I Shave My Legs for This?” Pero como ella misma explica, hasta ahora no ha grabado el disco que quería: “Este álbum es el que esperaba hacer desde que era una niña. Es un tributo a mi padre, y a algunos de los sorprendentes artistas y discos de los que él fue partícipe”. Y es que “The Chain” es una colección de versiones, pero también de dúos con los intérpretes que popularizaron las canciones originales, muchos de los cuales contaron con los servicios de Fred Carter. Algunos, por razones obvias (han muerto) o por otros motivos desconocidos, no se han prestado al juego, y Deana ha afrontado las adaptaciones sólo con su voz sensual y susurrante: es el caso del "Crying" de Roy Orbison, "Lay Lady Lay" de Bob Dylan, "The Weight" de The Band, y "Old Man" de Neil Young. En otros casos, para sustituir a los originales, ha citado a sus vástagos, como en "The Boxer" de Simon & Garfunkel (con Harper Simon), o el "Good Hearted Woman" de Waylon Jennings (con Shooter Jennings). En cambio, Carter sí ha contado con los intérpretes originales en "Help Me Make It Through the Night" (Kris Kristofferson), "Love Is Like a Butterfly" (Dolly Parton), "I'm Not Lisa" (Jessi Colter), "Swinging" (John Anderson), y "On the Road Again" (Willie Nelson). Mención aparte merece "He Thinks I Still Care", donde forma pareja con el veterano George Jones. Sin dejar de lado el country rock, el folk, el pop, el sonido Outlaw y el southern rock de las canciones originales y sin introducir cambios demasiado radicales, Deana Carter nos ofrece una agradable colección de versiones, ni más ni menos.
Country-pop |
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Desde su irrupción en 1996 con el álbum “Jackpot”, los Derailers mostraron sin tapujos su influencia del sonido Bakersfield de Buck Owens, así como del rockabilly. La marcha del cantante Tony Villanueva y su substitución por el cofundador Brian Hofeldt dio a la banda un sonido más ecléctico, pero ahora han vuelto a las andadas con “Under the Influence of Buck”. Como su título indica, el nuevo álbum del grupo de Austin está dedicado en su integridad a las versiones de temas compuestos por Owens, caracterizados por ese sonido honky tonk luminoso y alegre como el sol de California, y en el que destacan los diálogos entre pedal steel y guitarra. El repertorio es bastante previsible: junto a grandes baladas como "Cryin' Time", “Together Again”, hits del calibre de "I've Got a Tiger by the Tail”, “Foolin' Around”, "Love's Gonna Live Here" o “My Heart Skips A Beat”, y temas menos conocidos, como el "Who's Gonna Mow Your Grass", algo más psicodélico. La única canción no acreditada a Owens, aunque solía interpretarla, es el "Johnny B. Goode" de Chuck Berry. Si alguien podía hacer un álbum como éste, sin duda son los Derailers, quienes además compartieron escenarios con Buck en los últimos años de su carrera. Por cierto, que el grupo publicó el disco meses antes del “Dwight Sings Buck” de Dwight Yoakam, con quien coinciden en la elección de seis temas.
Country |
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En 1989 Lyle Lovett grabó “Lyle Lovett and His Large Band”, donde se abría sin complejos al jazz y al blues, acompañado de una gran orquesta. En 2006 Bruce Springsteen sorprendió a todos con “We Shall Overcome: The Seeger Sessions” , junto a una Sessions Band con 17 músicos. Y ahora vuelve Lovett con “It's Not Big It's Large”. Aunque pueda parecer la típica competición de “¿quién la tiene más grande?”, es más un regreso al concepto que el tejano inició a finales de los 80 que un pique personal con el Boss. En su segundo álbum para el sello Lost Highway, y el primero en cuatro años desde “My Baby Don't Tolerate”, Lovett se rodea de 17 músicos (entre instrumentistas y cantantes), pero la verdad es que raramente coinciden en un mismo tema, y más bien parecen haberse reunido sólo para las fotos. Y es que en “It's Not Big It's Large”, y tras el espectacular jazz instrumental del "Tickle Toe" de Lester Young, Lovett alterna las tres grandes líneas que conforman su obra: las baladas country folk ("Don't Cry a Tear", "The Alley Song”, "This Traveling Around" o "South Texas Girl", con introducción de Guy Clark), los jubilosos cánticos gospel-blues con orgías de voces ("I Will Rise Up/Ain't No More Cane", "Make It Happy"), y esas brillantes canciones marca de la casa donde combina el country y el jazz ("No Big Deal" o "All Downhill from Here", que incluye una frase tan significativa como “Joe Ely y yo nos sentamos cerca de John Hiatt, aparcamos cerca de Guy Clark”). En el capítulo de las novedades, podríamos hablar de un cierto acercamiento de Lovett al bluegrass, respaldado por expertos en la materia como Viktor Krauss, Stuart Duncan, Sam Bush, Jerry Douglas y Bela Fleck, en temas como "Up in Indiana" (sobre todo en su versión acústica), y el vals tradicional "Ain't No More Cane". La edición de lujo de “It's Not Big It's Large” incluye un DVD con seis temas en directo y un documental sobre la grabación del disco.Country/Folk/Blues/Jazz |
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En su tercer álbum en estudio tras “Electric Rodeo” (2006), Shooter Jennings parece querer alejarse de su acercamiento a los sonidos más duros del rock y volver a los orígenes. Por supuesto, en “The Wolf” hay referencias a su habitual country rock rotundo (los casi rapeados "This Ol' Wheel", con el furibundo violín cajun de Doug Kershaw, “Tangled Up Roses”, con un poderoso banjo omnipresente, o “Higher”). Además, el hijo de Waylon Jennings sorprende con "Old Friend" (un vals enriquecido con metales mariachi y pedal steel), el rotundo honky tonk con metales “Time Management 101”, el himno southern rock "Slow Train" (con the Oak Ridge Boys) y el country Outlaw de "Concrete Cowboys". Pero sin duda, nos deja boquiabiertos con el archifamoso "Walk of Life" de los Dire Straits, en una versión que acentúa el sonido cajun. Menos monolítico que su anterior trabajo, “The Wolf” es otro paso en el camino de Shooter Jennings para llevar con orgullo la herencia de su legendario padre.
Country-rock |
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Quién podría imaginar que tras recuperarse de un cáncer de garganta y del incendio que casi acabó por completo con su estudio de grabación, Levon Helm volvería a editar un disco. Pero el antiguo batería de la mítica The Band no sólo ha grabado su primer álbum en estudio como solista en 25 años, sino es que además, “Dirt Farmer” es excelente. Con la coproducción de su hija Amy (del grupo Ollabelle, varios de cuyos componentes también colaboran) y del multiinstrumentista Larry Campbell (guitarrista habitual de la banda de Bob Dylan), Levon rinde tributo a su familia, con canciones tradicionales que aprendió de niño en la Arkansas rural. A pesar del carácter vetusto de la mayoría del material (por la época en la que fue compuesto), el álbum no suena retro en absoluto, sino con la misma pátina de modernidad – moderada, eso sí – que Ollabelle impone a sus grabaciones, en una hábil combinación de instrumentos eléctricos, junto a acordeones, violines y mandolinas, y efectivas armonías vocales. Eso sí, la peculiar voz de Levon no desentonaría en las grabaciones de campo de Alan Lomax de los años 20 y 30. En “Dirt Farmer”, Helm rescata cánticos bluegrass ("False Hearted Lover Blues", "Little Birds", “Blind Child”, “Anna Lee”), y cajun (“The Girl Left Behind”, el vals "Poor Old Dirt Farmer"), junto a adaptaciones de la Carter Family ("Single Girl, Married Girl") y J.B. Lenoir (el blues gospel “Feelin' Good”). Pero también flirtea con material más contemporáneo, e interpreta grandes versiones de "The Mountain" de Steve Earle, "Wide River to Cross" de Buddy & Julie Miller, y el country blues "Got Me a Woman" de Paul Kennerley. Como decía al principio, nadie habría apostado un euro por el regreso de Levon Helm, y sin embargo “Dirt Farmer” es un retorno por todo lo grande. Bluegrass/Americana |
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Joe Henry se está convirtiendo en uno de los productores más cotizados del momento, y todo lo que toca es sinónimo de calidad. Uno de sus trabajos más recientes ha sido "Between Daylight and Dark", para la cantautora Mary Gauthier, su primer álbum tras “Mercy Now” (2005). Grabado con la mayoría de músicos que participaron en su disco “Civilians” y en “Strange Weirdos” de Loudon Wainwright III - Patrick Warren, Jay Bellerose, Greg Leisz y David Piltch - , Henry ha conseguido envolver las duras canciones de Mary con un sonido orgánico, entre el folk acústico y el country gospel sureño, atmosférico en ocasiones, telúrico e inquietante en otras. Desde un punto de vista lírico, la cantante asegura que “he madurado, y mis composiciones han madurado. Estas nuevas canciones, aunque aún me introduzca en cada una de ellas, se han convertido en mucho menos biográficas y más descriptivas.” El quinto álbum de Gauthier empieza fuerte con un "Snakebit" de sonido casi tribal, como salido de las entrañas de la tierra. Luego, la cantautora recupera el carácter de storyteller en "The Last of the Hobo Kings", y se mece con baladas entre el country y el folk como la desesperada "Can't Find the Way" (inspirada en la tragedia del Katrina, con el piano de Van Dyke Parks), "Between Daylight and Dark" (compuesta junto a Fred Eaglesmith), "Before You Leave", "Same Road", la carcelaria "Thanksgiving", o esa preciosa "Soft Place To Land" (con coros de Loudon Wainwright). Como escribió la revista Paste, "Between Daylight and Dark" es “un triunfo que debería catapultar a Mary Gauthier al frente de los cantautores de Americana.”
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Simone, Ian y James Felice son los mayores de siete hermanos nacidos en las montañas del estado de Nueva York, hijos de un carpintero. Junto a su amigo Christmas, formaron The Felice Brothers y se fueron a la ciudad de los rascacielos, donde tocaron en las calles y en el metro. Tras su debut autoeditado “Through These Reigns and Gone” (2006) grabaron “Tonight At The Arizona”, que incluye gran parte de las canciones de ese disco. Comparados a The Band, Bob Dylan, Townes Van Zandt, Guy Clark, Woodie Guthrie y Neil Young, entre otros, los hermanos Felice mezclan sonidos antiguos con temas contemporáneos (embarazos adolescentes, el análisis de un arma de fuego mientras piensas en el suicidio, o un tipo arrestado por vender drogas para pagar los gastos médicos de su madre). Para ello, recurren a las baladas folk acústicas con ecos del Dylan más cansino ("The Ballad of Lou the Welterweight", “Hey Hey Revolver”, "Rockefeller Druglaw Blues"), o suenan como un Jonathan Richman deprimido (“Going Going Gone”), cuando no interpretan acertadas versiones de Jimmie Rodgers (el country blues “T For Texas”) o Leadbelly (el potente “Take This Hammer”, grabado en directo). A pesar de su aspecto, como si de un grupo de amish se tratara, y de sus viejos instrumentos, los Felice Brothers no tienen nada de anacrónico. Como poco (y eso ya es mucho), han conseguido actualizar el folk. Folk |
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Desde que fichó para el sello Lost Highway, Willie Nelson está más activo que nunca y no para de sacar discos. Pero atención, parece que siga un esquema premeditado al alternar material digamos “clásico” (“You Don't Know Me: The Songs of Cindy Walter”) con aventuras más alejadas de la ortodoxia (“Countryman”). Así que tras “Last of the Breed” (2007), junto a Merle Haggard y Ray Price, tocaba riesgo de nuevo. Y si en “Songbird” (2006) se puso en las manos de Ryan Adams, en “Moment of Forever” ha confiado en la producción de una de las estrellas del country comercial actual, Kenny Chesney, junto a su colaborador Buddy Cannon. En el álbum predomina el material ajeno, y la verdad es que hay de todo: la balada “Moment of Forever” de Kris Kristofferson, la emotiva (y oportuna) “Louisiana” de Randy Newman, el "Gravedigger" de Dave Matthews, el vals "Keep Me Blowing Away" de Paul Craft, el blues-funk "Gotta Serve Somebody" de Bob Dylan, el country blues "Worry B Gone" de Guy Clark, a dúo con Chesney, o "The Bob Song" de Big & Rich. Nelson también aporta alguna canción propia destacable, como el country-rock atmosférico "Over You Again" (donde suena como si The Edge se encargara de las guitarras), o el trotón honky tonk "You Don't Think I'm Funny Anymore". Una vez más, Willie Nelson demuestra que puede con todo y, lo que dice mucho a su favor, es capaz de confiar en productores de todo tipo para evitar que su carrera se extinga.
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Intentar resumir una carrera tan fascinante, variada y brillante como la de Emmylou Harris es una tarea casi titánica: desde sus inicios como querida compañera de Gram Parsons a sus recientes producciones atmosféricas con Daniel Lanois, del country más ortodoxo al Americana más experimental, sin olvidar su trabajo al frente de la Hot Band y sus dúos con las estrellas más variadas, su talento y su voz única se han prodigado en multitud de grabaciones. Y aunque con anterioridad se han publicado varios recopilatorios de la cantante – como “Portraits” o “Anthology: The Warner/Reprise Years”, – “Songbird: Rare Tracks & Forgotten Gems” se perfila como uno de los más definitivos, hasta el momento. Con un contenido que incluye cuatro CD con 78 canciones y un DVD con nueve vídeos, la caja abarca el período comprendido entre 1970 y 2006. Y lo mejor de este magno proyecto es que la propia Emmylou se ha encargado personalmente de la selección, además de coproducirla con James Austin. En el voluminoso libreto que se incluye en “Songbird”, con un ensayo de Sylvie Simmons y un comentario de todas las canciones, Harris asegura que se trata una retrospectiva muy diferente: “No he seleccionado grandes éxitos, sino mis canciones preferidas, las que – con contadas excepciones – nunca han aparecido en otras recopilaciones. También se incluyen colaboraciones especiales, temas inéditos en directo y maquetas, así como contribuciones a proyectos de tributo”. Entre lo más destacado del Disco 1 encontramos una versión alternativa inédita de “Clocks” (de su debut como solista “Gliding Bird” de 1968), y temas de “Pieces Of The Sky” (1975) como las versiones de “Coat Of Many Colors” de Dolly Parton y “For No One” de los Beatles, además de “Tulsa Queen”. También incluye “My Songbird”, y dúos con Willie Nelson (“One Paper Kid”), Waylon Jennings (“Spanish Johnny”) y, claro está, Gram Parsons (“The Angels Rejoiced Last Night” y “The Old Country Baptizing”). El Disco 2 abarca canciones como “The Sweetheart Of The Rodeo” (de su álbum conceptual de 1985 “The Ballad Of Sally Rose”), varios cortes del directo de 1992 “At The Ryman”, y material más reciente como “Sweet Old World” y “Going Back To Harlan” (de “Wrecking Ball”, producido en 1995 por Daniel Lanois), “Prayer In Open D” y “All My Tears” (de “Spyboy”, de 1998), “Bang The Drum Slowly” (de “Red Dirt Girl”, de 2000), y “Lost Unto This World” (de “Stumble Into Grace”, de 2003). En el Disco 3 se pueden escuchar temas inéditos descartados de las sesiones de Emmylou para “Trio” y “Trio II” junto a Dolly Parton y Linda Ronstadt como “Palms Of Victory” y “Softly And Tenderly”, así como “In The Garden”, una canción que no se incluyó finalmente en la banda sonora de “All The Pretty Horses”. El resto lo conforman varios cortes pertenecientes a álbumes de tributo en los que Harris ha participado, como los dedicados a Tammy Wynette, Kate Wolf, Townes Van Zandt, Webb Pierce, Merle Haggard y sobre todo, Gram Parsons (“Return Of The Grievous Angel”, con “She” con los Pretenders, “Sin City” con Beck, y “Juanita” con Sheryl Crow). Por último, el Disco 4 de “Songbird” incluye dúos con Mark Knopfler (“Love And Happiness” y “Alone And Forsaken”, grabado para un homenaje a Hank Williams), con George Jones (“Here We Are”), con Patty Griffin (“Beyond The Blue”, para el film “Where The Heart Is”), y descartes de “Brand New Dance” y “Cowgirl's Prayer” (entre ellos, “Waltz Across Texas Tonight” y el “Snowin' On Raton” de Townes Van Zandt). En cuanto al DVD que completa la caja, pueden verse entre otras cosas dos videos de Emmylou con la Hot Band (“Together Again” y “Making Believe”), y un dúo con Elvis Costello en “Love Hurts”, grabado en el Grand Ole Opry en 2006. Impredecible, elegante, estilísticamente diversa (del country al rock, del pop al bluegrass, del alt. country al folk) y elocuente: esos son sólo algunos de los adjetivos con los que suele describirse a Harris, y pueden aplicarse también a esta magnífica colección. En definitiva, “Songbird: Rare Tracks & Forgotten Gems” es un excelente homenaje a la extensa obra de Emmylou Harris, una delicia para quienes la conocen y una invitación para quienes tienen la desgracia de no haber oído nunca a la gran dama del Americana. |
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Durante años Johnny Cash tuvo su propio programa de televisión en Estados Unidos, por el cual pasabas las principales estrellas del rock y el country. Por primera vez se editan en DVD las mejores actuaciones de esos años (entre 1969 y 1971). No hacen falta calificativos, sólo ver el listado de participantes, que quita el hipo, y disfrutar con estas memorables actuaciones. DISC 1 |
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Este tributo al icono de West Virginia Alfred Reed incluye 19 versiones de sus mejores temas a cargo de artistas de su misma tierra como Little Jimmy Dickens, Connie Smith, Kathy Mattea, Asleep At The Wheel, Tim O'Brien, y Jerry Douglas, entre otros.
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CD + DVD que recoge el concierto de IAN MATTHEWS en el Blue Rose Christmas Party de 2004, celebrado el 17 de diciembre en Heilbron, Alemania. Matthews aparece acompañado por Richard Kennedy a la guitarra acústica y Mike Roelofs a los teclados, en un gran concierto de catorce canciones, que incluyen lo mejor de su material clásico y temas de su reciente álbum, “Zumbach´s Coat”. Destaca la excelente labor del ingeniero de sonido ( Andy Horn) y sus extraordinarias mezclas, y la combinación a que da lugar la mezcla entre la sensibilidad pop de Richard y la escuela jazzistica de Mike.
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Probablemente la mejor creación de la banda de Chicago. Brillante desde cualquier punto de vista. |
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“Guy
Clark no solo escribe canciones, las crea con manos de artesano y con
el respeto que un maestro carpintero tendría… Guy ha producido
una serie de joyas imperecederas.” Kart olf /All Music Guide. (también en DVD, zona 2) |
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Para neófitos
y desinformados en general: Hayseed Dixie es una banda que adquirió popularidad
merced a la extrañísima idea de adaptar clásicos
de AC/DC al bluegrass. Resultó que el inventó funcionaba
y que tan peregrina idea la llevaban a buen puerto los integrantes del
grupo con unas (re)interpretaciones llenas de energía y saber
hacer. Incluso se documentó el caso de a quien la broma le hacía
más gracia que el original y los propios AC/DC decidieron honrar
a Hayseed Dixie convirtiéndolos en amenizadores oficiales de una
de sus enloquecidas fiestas.
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‘(álbum de 1965 re-editado en 2005 y disponible de nuevo) A pesar de ser una obra excesivamente innovadora para la mayor parte de los aficionados al folk británico de aquellos días, del encuentro de la cautivadora y melancólica voz de Shirley Collins con las imaginativas composiciones de Graham surgió un disco que todavía día de hoy es objeto de un culto devoto entre las generaciones que han explorando el legado del folk británico de tan seminal década. En lugar de sufrir el maltrato del tiempo como ha sucedido con otros álbumes con ínfulas de visionario, Folk Roots, New Routes permanece firmemente erguido con sus ritmos norteafricanos y aterciopelado trasfondo jazzístico como una de las piezas más exuberantes y bellas tanto en el conjunto de la obra de sus autores como en el plano más general de la música folk facturada en las Islas Británicas.
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Para algunos, Chet
Atkins es el gran renovador del country. Para otros, los
más miopemente integristas, el mayor responsable de su desnaturalización.
No cabe duda que si el country abandonó durante las décadas
de los cincuenta y sesenta su hábitat tradicional en las zonas
rurales del sur de Estados Unidos para atreverse a asomar su cabeza
entre el gran público y acercarse a los estándares, en
sonido y estructura, del pop, en buena medida fue responsabilidad de Atkins.
Lo que no admite discusión o debate alguno, es el hecho que
Atkins es un maestro absoluto de la guitarra y un compositor de enorme
pericia. Hi-Fi In Focus es una de sus obras
más valoradas. Publicada en 1957 (el tránsito entre la
década de los cincuenta y la de los sesenta es el momento en
que Atkins alcanzó su auténtica cima creativa), el disco
es una apabullante demostración de técnica. Partiendo
del querido fingerpicking tradicional del country, Atkins
se deja llevar por su creatividad para moverse alternativamente entre
el jazz de salón, los ritmos latinos, el pop e, incluso, la
música clásica, representada en el disco en un breve
pasaje de Bach incluido en las postrimerías del disco.
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‘No puedes ganar'. Inténtalo si quieres, pero la verdad es que no puedes ganar. No parece ser ésta una idea que Al James haya concebido recientemente. A juzgar por las sombras que pueblan sus dos trabajos previos ( Not Exotic y Violence In The Snowy Fields, probablemente dos de los discos más hermosos que el gran público ha decidido ignorar), el de Oregón sabía hace ya mucho que no tenía posibilidades de ganar. Quizás la diferencia sea que antes luchaba contra esa evidencia y, por supuesto, salía lastimado de una contienda en la que, como en el resto de cosas en la vida, no podía ganar. Ahora ya no. Ya no pelea. Quizás le ha dejado de importar. Y asumida la derrota, el resto es más fácil. Tanto, que, en ocasiones, las cosas parecen sencillas y los días menos lacerantes. Incluso puede llegar uno a pensar que esa chica podría ser la chica y que, por una vez, no todo tiene que acabar mal. Entonces surgen las canciones, que siguen siendo sinfonías miniaturizadas de melancólico y sombrío country-folk, pero ahora, aquí y allá, surge un estribillo glorioso, una preciosa melodía, un pasaje extrañamente hermoso y uno descubre, entre sorprendido y hechizado, que esas canciones ya no invitan a sumarse al llanto de su autor. Ahora nos dejan una sonrisa en la boca. Una sonrisa que durante un rato ni siquiera sabemos que está ahí. Pero lo está. Y es entonces cuando uno desea que todo le vaya bien a Al James y que el mundo entero descubra las grandes canciones que es capaz de hacer y el encanto que atesora You Can't Win, un disco que al menos merece una parte del reconocimiento del que disfrutan Will Oldham y Jeff Tweedy.
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La avispada
crítica estadounidense, la primera en tener notícia de
la propuesta de este joven cantautor afincado en Milwaukee, amenaza con
agotar los elogios y su capacidad para dar con superlativos rimbobantes
con los que definir la propuesta de un Hayward Williams que
en Another Sailor's Dream demuestra estar
en un dificilmente repetible estado de gracia. En su propuesta hay poco
de inesperado y mucho de delicioso clasicismo bien asimilado, y regurgitado
en una fórmula que no requiere del factor sorpresa para encandilar.
Guitarras, pianos, dobros, armónica y banjos accionados en la
compañía que ofrecen sus lugartenientes Peter Mulvey y Dan
McMahon, letras que denotan un ácido sentido del humor,
gusto por lo poético e inteligencia a radudales, una voz capaz
de evocar ternura y delicadeza pero también de presentarse con
unas rugosidades absolutamente impropias de la juventud de un muchacho
que a duras penas supera la veintena, una cierta querencia por el soul
y un vivísimo respeto (que no esclavitud) por los estándares
del folk, el blues y el country. Con esos argumentos se presenta en sociedad
un nuevo trobador de praderas infinitas y amores rotos. Uno que ha creado
un disco a situar muy cerca de ese selecto rincón de su estantería
que todo el mundo debiera tener reservado a las obras de Ray
LaMontagne o los primeros Wilco.
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Guy
Clark: Dos Reediciones en CD The
South Coast of Texas:
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Habrá quien
piense que si un disco permanece sin publicar durante 24 años
probablemente sea que, en realidad, no merece un destino mejor que el
olvido. ¿Puede una gran obra pasar inadvertida durante todo este
tiempo? ¿Es posible que nadie caiga en la cuenta de estar ante
un disco mayúsculo? Difícilmente. Pero hay poco que hacer
cuando quien opta por el silencio es la propia autora. Y eso es, precisamente,
lo que sucedió con Anne Briggs y Sing
a Song For You. Por mucho que la prensa de la época
la cubrió de elogios y que sus más ilustres compañeras
de generación (Sandy Denny, Linda Thompson, June
Tabo...) la citaran incansablemente como una gran fuente de
inspiración, la joven británica nunca consiguió dejar
atrás el disgusto y el desagrado que le producía el sonido
de su voz grabada. Una aversión que, por supuesto, pocos compartían,
pero no hubo quien encontrara el modo de convencer a la Briggs de
que poseía un rarísimo talento y una voz de una enorme
belleza. Así fue como después de grabar dos discos, con
un legado que se reducía a treinta temas, Anne Briggs optó por
el retiro voluntario y se alejó definitivamente de la industria
musical, dejando grabado y condenado al olvido Sing A Song
For You, el primer disco que grabó con el acompañamiento
de una banda en toda regla.
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La escena folk de los sesenta se está revelando como un campo abonado para las historias de estrellas fugaces y figuras misteriosas que optaron por el silencio y la reclusión demasiado pronto para permitir que su nombre resulte familiar a un público realmente amplio. La historia de Anne Briggs es el epítome perfecto de cantora que cruzó el firmamento folk dejando tras de sí un rastro de admiración tan profundo como lo sería después el silencio y el olvido que había de cubrir su breve, raquítico, legado artístico: apenas treinta canciones grabadas. Descubierta por dos figuras legendarias de los sonidos pastorales en el Reino Unido, el escocés Ewan MacColl y el inglés Bert Lloyd, Anne Briggs se hacía de inmediato con la atención de quien tuviera la fortuna de escucharla gracias a las virtudes de una voz cristalina y absolutamente desarmante. Una voz bellísima que tenía la virtud de entusiasmar a todo el mundo salvo a la propia (y por aquel entonces jovencísima) Briggs. De hecho, éste fue el principal motivo de su prematura retirada. La inglesa jamás pudo superar la aversión que sufría al sonido grabado de su voz. No importa cuántos elogios recibiera, ni que artistas de la talla de June Tabor, Sandy Denny o Linda Thompson reconocieran su entusiasta admiración y la influencia que sobre su propia forma de cantar ejercía. Para la Briggs, su voz era un obstáculo insalvable. Tan insalvable, que después de la publicación en 1971 de The Time Has Come ya no hubo más discos ni actuaciones. El álbum, una deliciosa obra de artesanía folkie que se balancea entre el sonido de la guitarra, el del bouzouki y la maravillosa voz de Annie y que incluye un par de excelentes temas escritos por Bert Jansch (en aquel tiempo, compañero sentimental de la vocalista) permanece como el epitafio artístico de una mujer que pudo reinar y eligió no hacerlo.
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Fascinante este “Through The years”, ya que podemos encontrar por primera vez versiones raras e inéditas de algunas de las canciones, grabadas para el sello Verve, más buscadas de este singular compositor y cantante. 11 canciones obligadas para todos los seguidores del folk Americano y amigos de Bob Dylan. Incluye:
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Cansados de recordar que una vez fue una artista de exito con videos clips en la MTV y que su grupo Long Justice era el grupo favorito de artistas como Bob Dylan, ya es hora de decir que Maria Mckee es una de las mas grandes y originales cantautoras americanas de las dos últimas décadas. La cantautora jamás se ha alejado excesivamente de las músicas de raíces en sus discos, pero en este “Late December” su adscripción al lenguaje Americana resulta absolutamente incuestionable. Con la ayuda de su marido y colaborador habitual Jim Akin en tareas de producción y apoyo instrumental, Maria McKee se entrega a una música profunda y penetrante que se balancea en un perfecto equilibrio entre la espontaneidad más refrescante y las altas dosis de elaboración y sofisticación que siempre incluyen sus composiciones. Introversión, belleza y melancolía pueblan las nuevas canciones de una Maria McKee cuyo nombre debe citarse cuando se mencionan las más grandes interpretes de los últimos tiempos.
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La serena majestuosidad de los paisajes canadienses preside como un imponente telón de fondo las nuevas composiciones de Tony Dekker incluidas en Ongiara, tercer álbum de Great Lake Swimmers, uno de los proyectos más aclamados del Americana contemporáneo. Como en sus dos entregas discográficas anteriores, Dekker nos sumerge en un universo de instrumentaciones delicadas y ritmos pausados; un universo envuelto en un cautivador hálito poético que ayudan a florecer unas canciones en las que se hibrida el pop con el folk y la somnolencia de una bella canción de cuna con los aires rurales del country, siempre con vocación celestial pero con sus raíces orgullosamente al aire. Ongiara trae a la memoria con sus sinfonías de guitarra, mandolinas, violines y pedal steels al Neil Young del exquisito After The Gold Rush, el gusto por la ornamentación de un buen tema de Sufjan Stevens y el intimismo de confesionario de Iron & Wine. Música acariciante y melancólica, hecha de finos hilos de seda que sirve para renovar todo el crédito a un proyecto que ya ha sido galardonado en múltiples ocasiones, incluida la obtención del prestigioso Canadian Independent Music Award a la mejor banda en la categoría Folk.
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Tercer disco de este supergrupo formado hace 8 años por varios incombustibles de la escena de Austin (todos ellos conocidos múicos de sesión y cabezas de sus propias bandas) y descrito por el Dallas Observer como "exactamente lo que una banda debería ser: cinco tíos tocando por amor a la música". Ellos son STEPHEN BRUTON (guitarrista de Kristofferson y Dylan, dos discos multiplatino con Bonnie Raitt, varios álbumes propios y temas versionados por Kris Kristofferson, Willie Nelson y Johnny Cash, entre muchos otros), JON DEE GRAHAM (para muchos, el "Tom Waits de la música americana"), SCRAPPY JUD NEWCOMB, BRUCE HUGHES y JOHN CHIPMAN dando ahora forma a un quinteto. Stuart Sullivan (Sublime, James McMurtry, Willie Nelson, Meat Puppets) se ha encargado de la mezcla y producción de esta nueva entrega, un disco que viaja desde el ritmo de Muscle Shoals ("Sole Satisfaction") al funk de New Orleans ("Tip Me Over"), pasando por un cruce entre el Roadhouse de Texas y T-Rex ("Jesse Taylor") o por la tormenta cinematográfica de "Ricebirds", y en el que cada tema vibra, desgarra y toca fibra como si la vida de estos tipos dependiera de ello. Como en todas las entregas de Resentments,
se trata de un disco creado y enriquecido por todos los componentes
del grupo. Newcomb despierta nuestras conciencias en la dylaniana "State
Of Distraction", Bruce Hughes se quita el sombrero ante Brian Wilson
en la radiante "Comin Down", Jon Dee Graham desentierra
el fantasma de Fred Neil en su arrebatadora versión de "Everybody's
Talkin'", Stephen Bruton nos brinda una página rasgada de
la biblia de Nashville en "Heart Of Hearts" (por no mentar su impresionante
colaboración con Al Anderson en "I Do My Drinking On The Weekends")
y el batería John Chipman nos ofrece una de las sorpresas del
año en "Too Much Monkey Business". |
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La ganadora de 10 Grammys y la famosa artista de Cajun Ann Savoy vuelven a reunirse bajo el manto del sello Vanguard, tras su previa colaboración conjunta en 2002 en el álbum "Evangeline Made" (nominado al Grammy como Mejor Album de Folk Tradicional). Producidas por Steve Buckingham (Dolly Parton, Mindy Smith ) y flanqueadas por un reparto de músicos de primera fila, incluyendo a Joel Savoy (guitarra acústica y fiddle), Sam Broussard (guitarra), Byron House (bajo), Dirk Powell (armónica, bajo y acordeón), Sam Bush (mandolina), Krista Wilkinson (viola), Chas Justus (guitarra acústica), Stuart Duncan (fiddle), Andrea Zonn (violin) y Kirstin Wilkinson (cuerdas), las dos damas abordan versiones de sus artistas favoritos: Left Banke ('Walk Away Renee'), Jullie Miller ('I Can't Get Over You'), Richard Thompson ('King of Bohemia', 'Burns'Supper'), John Jacob Niles ('Go Away From My Window'), Arthur Smith ('Adieu False Heart'), David L. Greely ('Marie Mouri') y Bill Monroe ('The One I Love Is Gone'), entre otros.
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Seis años
después de su último album de estudio, One Last Saturday
Night, los de Austin han salido del estudio con su largamente esperado
disco de nuevo material. Su nuevo album, Garden Rocket, ofrece 12 títulos
que conectan de lleno con la era dorada. Un sonido pop rockero, melódico
y bien construido, con canciones de primera y armonías repletas
de sentimiento son la base para las excursiones de Rainravens por los
senderos del Country Rock, el Roots, el Folk de Texas, e incluso por
el Rockabilly y Cajun.
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Reedición de lujo y expandida en doble CD de este legendario directo que llevaba años descatalogado, ahora a precio de CD normal, con 6 temas inéditos extra (aparte de los 15 del CD original) y libreto de 16 páginas con textos de Joan Baez. Descrito como un evento fundamental en la escena del folk post-moderno, este directo fue grabado durante dos noches en abril de 1995 en el Bottom Line cabaret de Nueva York, el corazón de Greenwich Village. Entre los invitados destacan Mary Chapin Carpenter, Kate & Anna McGarrigle, Indigo Girls, Dar Williams, Janis Ian, Tish Hinojosa, Mary Black y Mimi Farina . Un broche de lujo en la discografía de esta gran dama del folk americano que este año acaba de ser homenajeada con el Premio Grammy a toda una carrera. Incluye versiones de canciones de Bob Dylan, Leonard Cohen o The Band.
Disc: 1 1. Lily Of The West 2. Love Song To A Stranger 3. Sweet Sir Galahad 4. And The Band Played Waltzing Matilda 5. Willie Moore 6. Swallow Song 7. Don't Make Promises 8. Jesse 9. Ring Them Bells 10. Welcome Me Disc: 2 1. Geordie 2. You Ain't Goin' Nowhere 3. Suzanne 4. You're Aging Well 5. Pajarillo Barranqueno 6. Gracias A La Vida 7. Water Is Wide 8. Don't Think Twice It's Alright 9. Stones In The Road 10. Diamonds And Rust 11. Night They Drove Old Dixie Down |
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Nuevo disco
de Tony Joe White. Después de cinco décadas en la música,
es un motivo para estar de enhorabuena. Uno de los grandes vuelve, esta
vez bajo el manto del magnífico sello Munich, y reaparece con
nuevas canciones y nuevas versiones. El compositor de Louisiana ha escrito
siete nuevos temas que combinan perfectamente con la relectura de varios
de sus grandes e históricos temas: “Rainy night in Georgia”, “Did
someone make a fool out of you” ó “Taking the midnight train” sufren
una actualización necesaria. Y todo, versiones y nuevos temas,
forman un conjunto excepcional que sitúan a Tony Joe White a la
altura de los grandes.
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Recopilatorio de clasicos eternos del bluegrass. Excelente manera de introducirse en el género, de la mano de Bill Monroe, Flatt & Scruggs, Stanley Brothers, Delmore Brothers, etc. Bluegrass |
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Segundo volumen
de la serie que dibuja el pasado y presente de la música americana
con la inclusión de varias rarezas entre un tracklist formado
por JAY FARRAR, PATTY LOVELESS, RESENTMENTS, KIERAN KANE, PAUL
BURCH, DRIVE BY TRUCKERS, SHAVER, CAITLIN CARY & RYAN ADAMS, HAZEL
DICKENS & ALICE GERRARD, JULIE MILLER, ROSANNE CASH, JUNE CARTER
CASH & JOHNNY CASH, FLATLANDERS. |
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Con una extensa y leal base de fans desde Estados Unidos hasta Europa y con la ayuda de Mary Chapin Carpenter y un roster envidiable de músicos de sesión, el nuevo disco de Catie Curtis es uno de los lanzamientos mas esperados del 2006 para los devotos de la tradición singer-songwriter. Con 10 años de grabaciones bajo su cinto, las canciones en Lost Night Moon hablan hábilmente por la voz de una mujer que entiende perfectamente las alegrías y frustraciones de la edad adulta sin comprometer el espíritu agudo que siempre ha caracterizado su trabajo. Con el soporte de una banda impresionante que incluye John Jennings (Mary Chapter Carpenter), John Sands (Aimee Mann), Mark Rivard (Morphine, Shawn Colvin), Kevin Barry (Paula Cole, Jonatha Brooke). El CD fue producido por Lorne Entress y tiene aportaciones especiales de Mary Chapin Carpenter, Kris Delmhorst, Mark Erelli, Erin McKeown y Chris Trapper (The Push Stars). Como dato extra, sus canciones han aparecido en series de TV como Dawson's Creek, Felicity, Alias y Anatomía de Grey. “La diosa del Folk-rock.” – The New Yorker
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Jason Molina empezó en 2006 una nueva etapa, tras Songs:Ohia. En su segundo álbum como Magnolia Electric Co. pone al descubierto su absoluta admiración por Neil Young. Todo el álbum rezuma sonido Young por los cuatro costados. Un álbum intenso, de eléctrico y reposado folk-rock, e hijo directo del canadiense. Para saborear.
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Pionero en los primeros 80 de la fusión del country con el punk (llamada cow-punk o punkabilly) con sus incendiarios e irreverentes Jason & The Scorchers , Jason Ringenberg se adelantó una década a la eclosión del "country insurgente" o "country alternativo", oficialmente inaugurado en los 90 por bandas como Uncle Tupelo y The Jayhawks. Su aclamado disco " Fervor" (1983) llegó a ser incluido entre los 100 mejores álbumes del rock'n'roll por la revista Rolling Stone y entre los 100 mejores discos de la Country Music Association. Veinte años después, cuando el ya legendario singer-songwriter creó su primer álbum para niños, "Farmer Jason" , en 2003, no tenía ni idea de que estaba lanzando la criatura más comercialmente exitosa de su carrera. Dedicado originalmente a sus dos hijas, que tanto echaban de menos en la pequeña granja de Tennessee a un padre que pasaba 200 noches al año de gira, el album enseguida conectó con la sensibilidad de otras hijas, niños y adolescentes de todo América, llegando a ser considerado por el magazine de Disney FAMILY FUN como " uno de los Top 5 CDs para niños" del 2003. Así comenzaba una nueva faceta para Jason Ringenberg el "granjero" de conciertos infantiles masivos desde Osh Kosh hasta Oslo con llenazos en todas las salas, desde escuelas y librerías hasta clubs de punk rock. Y así llega esta nueva entrega de la saga infantil, "Rockin' In The Forest With Farmer Jason". De nuevo producido por el excéntrico genio de los estudios George Bradfute , este disco promete conseguir el hito histórico de que padres e hijos disfruten por primera vez con la misma música. Ringenberg se atreve a llevarlos a todos al bosque para que allí disfruten de su belleza y diversidad, con canciones que en sus textos, nos aleccionan sobre ecología o historia, y estilísticamente cabalgan por todos los géneros que Ringenberg domina como nadie: desde el high energy punk rock hasta el jazz espacial, el indie rock o el country alternativo.
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Concierto
en el Olympia de Dublin, Irlanda en 1993, inédito hasta ahora.
Por fortuna la televisón irlandesa lo filmó y ahora se
publica por fin. Con Kris Kirstofferson, The Carter Family y June Carter
Cash.
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La fundadora de Moldy Peaches se muestra tierna en este disco. Folk reposado y descarnado, desnudando sentimientos de soledad, amor, muerte, enfermedad...
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Con motivo del 20º aniversario de su edición original en 1986, se reedita este clásico, totalmente remasterizado y en formato doble, pues lleva 10 canciones extras que Yoakam grabó como demos en 1981, así como un concierto completo en el Roxy de Los Angeles en 1986, una maravila hasta ahora inédita y sin duda uno de los mejores conciertos de country que se puedan escuchar. Disco: 1 1. This Drinkin' Will Kill Me 2. It Won't Hurt 3. I'll Be Gone 4. Floyd County 5. You're The One 6. Twenty Years 7. Please Daddy 8. Miner's Prayer 9. I Sang Dixie 10. Bury Me 11. Honky Tonk Man 12. It Won't Hurt 13. I'll Be Gone 14. South Of Cincinnati 15. Bury Me - Yoakam, Dwight & Maria McKee 16. Guitars Cadillacs 17. Twenty Years 18. Ring Of Fire 19. Miner's Prayer 20. Heartaches By The Number Disc: 2 (live) 1. Can't You Hear Me Calling 2. Honky Tonk Man 3. Guitars Cadillacs 4. Rocky Road Blues 5. Heartaches By The Number 6. I'll Be Gone 7. It Won't Hurt 8. My Bucket's Got A Hole In It 9. South Of Cincinnati 10. Mystery Train 11. Ring Of Fire 12. Since I Started Drinking Again
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Alan Tyler
se las arregla para hacer un tributo a los maestros de los que a heredado
su estilo y, al mismo tiempo firma un trabajo que suena clásico
desde la primera nota. Y lograr esto en el Siglo 21 implica un mérito
extremadamente alto. Así que, prepárate un cocktail con
cantidades generosas de Johnny Cash y Townes Van Zandt, añade
una larga dosis de Waylons Jennings y Kris Kristofferson, y entonces
serás capaz de saber de que te estamos hablando. Esto es lo que
realmente se cocina en el Reino Unido.
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Desde su fundación en 1983, Hightone Records ha producido alrededor de 300 álbumes de los más variados estilos dentro del amplísimo abanico que abarca la música roots. El sello alcanzó su primer éxito con el lanzamiento en 1986 de uno de los discos más vendidos de blues de todos los tiempos, el álbum "Strong Persuader" de Robert Cray. Desde entonces, no ha parado de editar trabajos de artistas tan decisivos como Dave Alvin, Tom Russell, Buddy Miller, Julie Miller, Dale Watson, Big Sandy and his Fly-Rite Boys, The Hot Club of Cowtown o Heather Myles. También ha hecho una enorme labor por revitalizar las carreras de leyendas como el rey de la guitarra surf Dick Dale, The Blasters, PF Sloan, o Ramblin' Jack Elliott. Con todo ello, Hightone Records se ha instaurado como uno de los sellos independientes más influyentes de la escena Americana. Por primera vez, se recoge lo mejor de la historia del sello en esta caja de 4 CDs + DVD + libro de 124 páginas (con información completa y fotos de cada artista a cargo del crítico musical Lee Hildebrand, introducción de Dave Alvin y epílogo de Tom Russell). Un total de 64 artistas, 79 temas de audio y 16 videos (de Joe Ely, Rosie Flores, Dave Alvin, Heather Myles, Dale Watson, Tom Russell y The Lonesome Strangers, entre otros) componen este recorrido de 5 horas por la mejor música americana al mejor precio. BLUES | ||||||||