Meet the Eels: Essential Eels Vol.1 1996-2006
(2008)


CD+DVD: 18,95 €




Useless Trinkets 1996-2006
(2008)


2CD+DVD:
23,50 €




Beautiful Freak
(1996)


CD:
9,90 €




Electro-Shock Blues
(1998)


CD:
9,90 €




Daisies of the Galaxy
(2000)


CD:
9,90 €




Souljacker
(2001)


CD:
9,90 €




Shootenanny!
(2003)


CD:
9,90 €




Blinking Lights and Other Revelations
(2005)


2-CD:
13,50 €




Live at Town Hall
(2006)


CD:
11 €

Eels
El sonido único de un tipo llamado E

Desde su álbum de debut de 1996 “Beautiful Freak”, un título que le encajaba como un guante, el proyecto Eels fue un misterio. ¿Era un grupo o un individuo? Aunque se les considera una banda, sin duda es la aventura personal del cantautor y multiinstrumentista Mark Oliver Everett, más conocido como E, hijo de un científico de fama internacional, y considerado como uno de los compositores norteamericanos actuales más destacado.

Eels tiene lo que The New Yorker considera “lo más extraño en el pop contemporáneo: un sonido único”. Y en la sección de preguntas frecuentes de su página web, cuando se le cuestiona sobre su tipo de música, su respuesta es la siguiente: “Siempre está cambiando. A veces es simple y bonita, otras es pesada y chirriante. Ha sido muchas cosas a través de los años y aún no tenemos una respuesta fácil a esto.”

Tras unos inicios precoces en la música (y también en la delincuencia juvenil y en las adicciones variadas), Everett grabó un par de álbumes como solista (“A Man Called E” en 1992 y “Broken Toy Shop” en 1993), hasta que junto al bajista Tommy Walter y el batería Butch Norton formó Eels. Con su debut “Beautiful Freak” el trío fue comparado a Beck, y consiguió un hit con "Novocaine for the Soul” (ver vídeo).




Pero lo que hacía presagiar una etapa de grandes logros para el grupo se truncó con una sucesión de tragedias: la muerte de la madre y la hermana del cantante y la marcha de Walter. Todo esto quedó reflejado en su segundo álbum “Electro-Shock Blues” (1998), con las colaboraciones de Mike Simpson (the Dust Brothers), Grant Lee Phillips (Grant Lee Buffalo), Jon Brion, y T-Bone Burnett.

Aunque era menos oscuro que su predecesor, el tercer disco de Eels “Daisies of the Galaxy” (2000) tampoco consiguió el éxito comercial, pese a la presencia del guitarrista de R.E.M. Peter Buck. Lejos de desanimarse, E formó la Eels Orchestra para realizar una gira por varios continentes. De esa experiencia salió el directo “Oh What a Beautiful Morning”.

Su siguiente trabajo en estudio fue “Souljacker” (2001), coescrito y coproducido por John Parish, al que seguirían “Shootenanny!” (2003), el doble “Blinking Lights and Other Revelations” (2005) y el directo “With Strings: Live at Town Hall” (2006).

Y llegamos a 2008, con la publicación de un par de recopilatorios. El primero es “Meet the Eels: Essential Eels 1996-2006, Vol. 1” , que abarca la primera década del grupo con un CD de 24 canciones y un DVD con 12 videos inéditos. El trabajo recoge las canciones más aclamadas de los álbumes de Eels: cuatro de “Beautiful Freak”, dos de “Electro-Shock Blues”, cuatro de "Daisies of the Galaxy”, tres de “Souljacker”, dos de "Shootenanny!”, cinco de "Blinking Lights and Other Revelations”, y uno de “With Strings: Live at Town Hall”. La oferta se completa con "I Need Some Sleep" (de la banda sonora de “Shrek 2”), y dos inéditas: la remezcla de Jon Brion de "Climbing To The Moon", y una versión del "Get Ur Freak On" de la rapera Missy Elliot.

(vídeo 'My Beloved Monster'):

De forma simultánea a “Meet the Eels: Essential Eels 1996-2006, Vol. 1”, también se ha publicado “Useless Trinkets: B-Sides, Soundtracks, Rarities, and Unreleased 1996-2006”, un pack que incluye dos CD con 50 canciones y un DVD en directo grabado en 2006 en Lollapalooza.

Como se deduce de su título, la colección incluye rarezas, caras B, remezclas, canciones para bandas sonoras, descartes, temas en directo, y versiones de Elvis ("I Can't Help Falling in Love with You”), Hollies ("Jennifer Eccles"), James Carr ("Dark End of the Street"), Prince ("If I Was Your Girlfriend"), Screamin' Jay Hawkins ("I Put a Spell on You") y Daniel Johnston ("Living Life").

“Meet the Eels: Essential Eels 1996-2006, Vol. 1” y “Useless Trinkets: B-Sides, Soundtracks, Rarities, and Unreleased 1996-2006” son dos obras complementarias para conocer la trayectoria de Eels: mientras la primera está concebida como un grandes éxitos al uso, la segunda proporciona la dosis de excentricidad necesaria que todo buen fan reclama.

 




Betty Davis
(1973, 2007)


CD:
15,60 €

   


They Say I'm Different
(1974, 2007)


CD:
15,60 €



Betty Davis

Excesiva, extrema, indómita y sexual

Cuatro adjetivos que se ajustaban a la perfección al estilizado cuerpo de Betty Davis y a su portentosa garganta. Cuatro adjetivos también que sirven para explicar por qué han permanecido en la semi-clandestinidad durante más de tres décadas dos de los discos más explosivos que ha dado un género especialmente afín a la pirotecnia: el funk.

¿Estaba preparada la sociedad norteamericana de la primera mitad de los setenta para aceptar la figura de una mujer expresando fieramente su sexualidad sobre calenturientas líneas de bajo y explosivos riffs de guitarra?

¿Lo estaba para escuchar a una mujer revelándose contra su condición de esclava? ¿Ayudaba el hecho que fuera negra?

No, no y no. Las radios vetaron sus canciones. Grupos religiosos y bien-pensantes protestaban a las puertas de los recintos que acogían sus actuaciones. En muchos casos, el asunto acababa con cancelaciones de última hora. Y tanto empeño acabó dando sus frutos. Olvido, silencio. En la actualidad, Betty Davis (nacida Betty Mabry) languidece en un apartamento en un suburbio poco recomendable de Pittsburgh. Nada que ver con aquella Venus africana de botas doradas y mirada entre desafiante y divertida. Ni siquiera con aquella chica 'demasiado joven y salvaje' con la que el mismísimo Miles Davis estuvo brevemente casado (la definición, por cierto, es del propio trompetista, quien explicaba con estos argumentos las razones de su divorcio).

Un matrimonio que ni tan siquiera alcanzó los dos años de duración pero que, sin embargo, resultó ser tremendamente influyente en la carrera de ambos, y especialmente en la del genial jazzman. La vocalista ocupó con su imagen la portada de Filles de Kilimanjaro (1968), pero su aportación a la evolución musical de Miles Davis no se limitó en absoluto al plano estético. Fue ella quien introdujo al trompetista en los misterios de la electricidad y los atractivos del rock desbocado, abriendo los oídos de Miles a las virtudes de la música de Jimi Hendrix y Sly & The Family Stone. Una influencia más que palpable en obras magnas de esta figura icónica del jazz como In a Silent Way y Bitches Brew, los dos fechados en 1969, mientras los Davis todavía formaban un ¿feliz? matrimonio.


El sello Light In the Attic reedita los dos primeros trabajos de esta reina destronada del funk. Y lo hace con especial esmero en la restauración de su sonido original y, más importante aún, desde la seguridad de que Betty Davis va a ser retribuida por su música, al contrario de lo sucedido con reediciones anteriores. El descubrimiento es, sencillamente, magnífico. Dos obras monumentales que exudan magnetismo, electricidad, sensualidad y sexualidad por cada uno de sus imaginarios poros.

Superando por varias cabezas en salvajismo a la Tina Turner más salvaje, bien armada de una voz capaz de tornarse dolorosamente rasposa o turbadoramente seductora, según convenga, y respaldada por una banda de ensueño en la que militaban, entre otras luminarias, Gregg Errico y Larry Graham (batería y bajo de Sly & The Family Stone y, para muchos, la mejor sección rítmica de la historia), las tres integrantes de Pointer Sisters y los guitarras Neal Schon y Douglas Rodríguez (ambos vinculados a Santana por aquel entonces), Betty Davis dio forma con Betty Davis (73) a un clásico imperecedero y plenamente vigente del funk-soul más calenturiento y lúbrico.

Volvería hacerlo un año después con They Say I'm Different (1974). Cambiaban algunos de los músicos que acompañaban a la vocalista en su segunda incursión el estudio de grabación (lo que se deja traslucir en, por ejemplo, el creciente protagonismo de teclados y pianos en el sonido general del disco respecto a su antecesor), pero la Davis no se dejaba en el camino ni un ápice de su tórrida intensidad y portentosa fuerza interpretativa.

Funk/Soul/Rock

PD Ambos discos remasterizados y con bonus tracks.


   




1977
(1977, 2006)


CD+DVDA: 18,40 €




More Songs About Buildings and Food
(1978, 2006)


CD+DVDA:
18,40 €




Fear of Music
(1979, 2006)


CD+DVDA:
18,40 €




Remain in Light
(1980, 2006)


CD+DVDA:
18,40 €



Talking Heads

Atrevidos, inconformistas y avanzados

Hay reediciones que llegan en el momento justo. La de los primeros trabajos de Talking Heads pertenecen a este club, porque dejan clara de una forma descaradísima la enorme influencia de la banda de Nueva York en el pop-rock emergente de los últimos meses, ya sea el de Franz Ferdinand, el de Máximo Park o el de The Killers. Formados en un principio como trío en 1974, teloneros de los Ramones un año más tarde y debutantes ya en plan cuarteto en 1977, sólo tardaron seis años en poner en circulación sus cinco primeros discos de estudio, los decisivos, tres de ellos con Brian Eno a la producción. Se separaron en 1991, cuando lo tenían todo dicho. Detalle simbólico: Radiohead se llama así por la canción “Radio Head” de Talking Heads. Hasta en la sopa. La banda de David Byrne fue fundamental para establecer el canon pop-rockero que explica cómo digerir ritmos africanos y funk en un contexto anglosajón (de ahí han bebido Red Hot Chili Peppers, Gang Of Four y Primus, por ejemplo), y lo está siendo ahora a la hora de servir de espejo a formaciones que quieren hacer canciones con tensión y nervio rítmico (léase Hot Hot Heat, The Walkmen o los mismos Strokes). Atrevidos, inconformistas y avanzados. Lo dicho: sus cuatro primeros discos ven ahora de nuevo la luz, con la cara lavada y recien peinados, incluyendo los álbumes originales, inéditos, remezclas y DVDs con versiones en sonido Dolby 5.1, vídeos y galerías de imágenes. Casi nada.

Nota: Los DVD incluyen sólo audio remasterizado, sonido Dolby 5.1. y un par de vídeos cada uno.

 


Words & Music (Edición Deluxe
2CD + DVD)


2CD + DVD: 29,75 €

37 canciones (2 nuevas + videoclips)

Words & Music
(2CD)


2CD: 17,90 €

37 canciones (2 nuevas )




A Biography (+1 bonus)


CD:
12,50 €




John Cougar (+1 bonus)


CD:
12,50 €




Nothing Mattters...
(+1 bonus)


CD:
12,50 €




American Fool (+1 bonus)


CD:
12,50 €




Uh-Huh (+1 bonus)


CD:
12,50 €




Scarecrow (+1 bonus)


CD:
12,50 €




The Lonesome Jubilee
(+1 bonus)


CD:
12,50 €




Big Daddy (+1 bonus)


CD:
12,50 €




Whenever We Wanted
(+1 bonus)


CD:
12,50 €




Human Wheels
(+1 bonus)


CD:
12,50 €




Dance Naked
(+1 bonus)


CD:
12,50 €

Mr. Happy Go Lucky (+1 bonus)

CD:
12,50 €




John Mellencamp


CD:
9,50 €




Cuttin' Heads


CD:
10,50 €




Trouble No More


CD:
11,50 €

The Best That I Could 1978-1988

CD: 11 €




Rough Harvest (+1 bonus)


CD:
12,50 €

John Mellencamp
El esfuerzo de un corredor de fondo

La lucha ha sido una constante en la carrera de John Mellencamp: por el derecho a grabar con su propio nombre y por ser respetado como artista. Mellencamp empezó a finales de los 70 como un clon hortera de Bruce Springsteen llamado Johnny Cougar. Pero tan pronto como su carrera evolucionó, su música adquirió un estilo propio. Su desarrollo musical coincidió con su creciente popularidad, cuando canciones como "Hurts So Good" y "Jack & Diane" fueron éxitos en 1982, y John había creado su propia variación del rock de Springsteen, Tom Petty y Bob Seger. A pesar de los buenos resultados en las ventas, pasaron varios años antes de que los críticos le tomaran en serio. A otros artistas sin escrúpulos esta situación les importaría un comino, pero Mellencamp quería ser un comentarista social solvente, para relatar las tribulaciones de sus contemporáneos. Y lo ha conseguido, al convertirse en uno de los más fervientes enemigos de Bush y su política.

Cuando editó su primer álbum bajo el nombre de Johnny Cougar en 1976, nada hacía prever que la carrera de Mellencamp sería prolongada y admirada. Nativo de Seymour, Indiana, sus primeros años no fueron precisamente fáciles: niño enfermizo (nació con espina bífida) y, más tarde, adolescente rebelde con continuos encontronazos con la ley. A los 14 años formó su primer grupo y a los 17 se fugó con su novia embarazada con la intención de mantener a su familia con toda clase de trabajos como obrero. Hasta que a los 24, decidió irse a Nueva York para probar suerte en la industria musical.

En la ciudad de los rascacielos, Mellencamp se convirtió en cliente del manager de David Bowie, Tony DeFries, quien le consiguió un lucrativo contrato con MCA. El cantante grabó un álbum de versiones titulado “Chestnut Street Incident”, pero se enfureció al ver que DeFries le había rebautizado como Johnny Cougar. El disco fue un fracaso, MCA le echó, y la relación de Mellencamp con la industria quedó agriada para el resto de su carrera. Dos años después, fichó con Riva Records y editó “A Biography” (1978). El siguiente “John Cougar” (1979) tuvo cierto éxito con la canción "I Need A Lover”, convertido en un hit AOR años después en la voz de Pat Benatar. Y en 1980, “Nothin' Matters And What If It Did”, producido por el veterano Steve Cropper, incluyó los éxitos "This Time" y "Ain't Even Done With The Night".

“American Fool” (1982), su siguiente trabajo, significó el despegue de su carrera, comercial y musicalmente. Menos disperso que sus anteriores discos, el álbum saltó al número uno con los bombazos "Hurts So Good" y "Jack & Diane", catapultados por videoclips que se convirtieron en favoritos de MTV. El éxito de “American Fool” le permitió añadir “Mellencamp” a su nombre artístico, y en 1983 el disco “Uh-Huh” ya fue acreditado a John Cougar Mellencamp, con varios hits como "Crumblin' Down", "Pink Houses" y "Authority Song".

A pesar de su éxito comercial, Mellencamp no experimentaría el reconocimiento de la crítica hasta su próximo álbum “Scarecrow” (1985), con una mayor conciencia social y un mayor eclecticismo musical. Con canciones como "Lonely Ol' Night", "Small Town" y "R.O.C.K. in the U.S.A.", fue uno de sus mejores trabajos.

Tras la edición de “Scarecrow”, Mellencamp se convirtió en portavoz de los granjeros americanos, y organizó el festival Farm Aid con Willie Nelson y Neil Young. Asimismo, se hizo famoso por su postura anticorporaciones, al rehusar ser esponsorizado en sus giras por compañías de cerveza y tabaco.

En 1987, siguió explorando el comentario social y nuevos estilos musicales con “The Lonesome Jubilee”, con influencias del folk de los Apalaches y el country, y a pesar de ser más arriesgado que sus trabajos anteriores, también tuvo éxitos como "Paper In Fire", "Cherry Bomb" y "Check It Out”. Mellencamp exploró de nuevo la música americana con raíces en “Big Daddy” (1989), pero ni éste ni los siguientes “Whenever We Wanted” (1991) y “Human Wheels” (1993) lograron ascender en las listas.

Mellencamp volvió al Top 10 en 1994 con su dúo con Me'Shell NdegéOcello en la versión de Van Morrison “Wild Night”, perteneciente al álbum “Dance Naked”. El cantante quería apoyar el disco con una gran gira, pero un grave ataque cardíaco le retiró de la circulación. Tras recuperarse durante 1995, volvió al año siguiente con “Mr. Happy Go Lucky”. Producido por Junior Vasquez y con una ligera influencia de la música dance, incluía el éxito "Key West Intermezzo (I Saw You First)". Éste fue su último trabajo para el sello Mercury, y en 1998 se pasó a Columbia donde debutó con “John Mellencamp”, una colección de nuevos temas donde recupera un gran nivel. Simultáneamente se publicó "Rough Harvest", una colección de rarezas y material inédito.

Su segundo trabajo para su nueva discográfica, “Cuttin' Heads”, le siguió en 2001 y obtuvo un hit con "Peaceful World". Inspirado por su interpretación del clásico de Robert Johnson "Stones In My Passway" para un concierto de tributo en 2002, al año siguiente grabó el disco de versiones de folk, country y blues “Trouble No More”, que desató las iras de los conservadores por incluir “To Washington”, una canción antibelicista que posicionaba a Mellencamp como un ferviente detractor de Bush y su política.

En realidad, se trataba de una actualización del tema de Woody Guthrie “Baltimore To Washington”, quien a su vez cogió la melodía del “Cannonball Blues” de la Carter Family, inspirado, igualmente, en una antigua pieza de 1903 titulada “White House Blues”. Antes de la publicación del álbum, Mellencamp colgó la canción en su página web para que pudiera bajarse de forma gratuita, y fue descargada más de 65 mil veces. Después, en octubre de 2004, y junto a Bruce Springsteen, Bonnie Raitt, Dave Matthews Band, Dixie Chicks, Ben Harper, Pearl Jam y R.E.M., participó en la gira “Vote For Change” con un único objetivo: echar a Bush de la Casa Blanca.

Con una carrera tan prolífica e interesante (a pesar de sus dudosos inicios), ha aparecido con todo merecimiento “Words & Music: John Mellencamp's Greatest Hits”. Aunque el cantante ya había sido objeto de otro recopilatorio en 1997 (“The Best That I Could Do 1978-1988”), no le hacía justicia por su brevedad. En cambio, “Words & Music” incluye 37 canciones en dos discos, con la mayor parte de sus éxitos entre 1978 y 2004 y un par de canciones nuevas. Todo un reconocimiento a la evolución de un artista a menudo subestimado.

Completan el cuadro las reediciones remasterizadas de gran parte de sus discos (donde además ha encajado algún tema extra de propina).

Para quien quiera iniciarse en su discografia, recomendamos: "Scarecrow", "Lonesome Jubilee", "Big Daddy", "Uh Huh" y "John Cougar".



The Best of the Long Ryders

CD: 16,40 €




Three Minute Warning. Live in New York


CD: 16,50 €

Rockin' At The Roxy 1986 (live)

DVD:
12,60 €

Two Fisted Tales
(+4 bonus tracks)


CD: 17,20 €

The Long Ryders
los padrinos del alt. country

Aunque tocaron en los mismos clubs que bandas de Los Angeles del llamado Paisley Underground (recuperadores del folk rock melódico de los 60) como Dream Syndicate y Rain Parade, e incluso contaron con el líder de Dream Syndicate Steve Wynn en una de sus primeras formaciones, los Long Ryders fueron de hecho un grupo de roots rock muy influido por Gram Parsons.

La banda fue formada en 1981 por el nativo de Kentucky Sid Griffin, un devoto de Parsons que se trasladó a Los Angeles tras oír hablar de la escena punk de esa ciudad, junto al guitarrista Stephen McCarthy y el batería Greg Sowders. El primer bajista, Barry Shank, junto con Griffin, había formado parte del grupo revivalista de garage Unclaimed, pero fue substituido por Des Brewer justo antes de que los Long Ryders entraran en el estudio por primera vez.

Su EP de debut en 1983, “10-5-60”, fue una mezcla de actitud punk, rock de los 60 y country tradicional, gracias al dominio de Griffin de instrumentos como la steel guitar y la mandolina. Y siguieron los cambios de bajista: Brewer fue sustituido por Don McCall y éste por Tom Stevens, con lo que la formación se estabilizó definitivamente.

En 1984 llegó el primer y posiblemente mejor álbum de los Long Ryders, “Native Sons”, con la colaboración especial a las voces de Gene Clark, componente de los Byrds. Los siguientes discos del grupo, a pesar de su considerable mérito artístico, no encontraron suficiente respaldo del público. Tras las deserciones de Stevens y McCarthy, y descontentos por los esfuerzos promocionales de su sello Island, los Long Ryders se separaron en 1987.

A continuación, McCarthy formó el grupo Gutterball y, junto con Griffin, participó en 1993 en el álbum de tributo a Gram Parsons “Commemorativo”. Griffin, por su parte, se trasladó a Londres y formó The Coal Porters y Western Electric, además de ejercer como crítico musical y escritor.

En el 2004, los Long Ryders volvieron a reunirse en una gira llamada The State Of The Reunion Tour que les llevó incluso a España y, según su página web, están considerando volver a actuar en verano de 2005 en nuestro país e Italia.

Y ahora que triunfan los sonidos de la llamada Americana, es un buen momento para recordar el legado de los Long Ryders a través de dos discos recientemente editados, el recopilatorio “The Best Of The Long Ryders” (2004) y el directo “Three Minute Warning. Live In New York City” (2004).

“The Best Of The Long Ryders” es una colección de grandes éxitos de los Long Ryders, y su edición coincidió con los conciertos del grupo diecisiete años después de su separación. El álbum incluye todos los singles de la banda, con temas como “Looking For Lewis & Clark” además de algunas rarezas y versiones de Dylan (“Masters Of War”) y Mel Tillis (“(Sweet) Mental Revenge”). Además de una buena introducción a la banda, muestra cómo los Long Ryders jugaban con diversas influencias, combinaciones variadas de compositores, y un plantel rotativo de vocalistas que mantenían su roots rock de guitarras fresco.

Por su parte, “Three Minute Warning. Live In New York City”, es una excelente grabación de un concierto de los Long Ryders celebrado en el Bottom Line de Nueva York en 1987, y transmitido en directo por la radio. El álbum incluye notas interiores a cargo del mánager de la banda, John Guarnieri, y fotos inéditas.

Aunque el concierto de los Long Ryders coincidió con la edición de su último álbum “Two Fisted Tales”, el repertorio recogía canciones de toda su carrera además de una versión de Neil Young (“Prisoners Of Rock”), y reflejaba con fidelidad el poderío de las guitarras de McCarthy y Griffin, sonando como una versión garage punk de los Eagles, y la inmediatez de las voces, entre el Dylan más joven y Roger McGuinn.



The Utterly Fantastic and Totally...

CD: 16,99 €




Los Vivos y los Raros


CD: 15,60 €

Sing Along with...

CD: 16,50 €

Tis The Season For

CD: 18,60 €

Supersonic Guitars in 3D

CD: 15,99 €




Velvet Touch of...


CD: 18,60 €

Damas y Caballeros

CD: 16,99 €

Los Straitjackets
Vivos y raros

The Straitjackets se formaron como trío de rock instrumental allá por el año 1988 de la mano del inconfundible Eddie Angel, junto con el también guitarra, Danny Amis, y el bateria "Jimmy" Lester. El combo nace con intenciones de divertirse y tocar por la zona de Nashville. Sin embargo, seis años más tarde fichan al bajista E. Scott Esbeck y lo que iba a ser tan sólo una demo se convierte en su primer disco, "The Utterly Fantastic and Totally Unbelievable Sound of Los Straitjackets" (1995). Para entonces ya tocaban enfundados en máscaras de luchadores libres mejicanos y su nombre españoliza el artículo pasándose a llamar Los Straitjackets. Todo ello gracias al fanatismo que muestra Danny, bajista de la banda, por la cultura trash mejicana. El cuarteto que nos ocupa ha sido nombrado infinitas veces como la mejor banda de rock instrumental contenporánea, hasta Rob Zombie se ha declarado fan.

Después de ese primer elepé llegaría "Viva Los Straitjackets (1996); "Velvet Touch of Los Straitjackets" (1999), para algunos su mejor trabajo; "Damas y Caballeros! Los Straitjackets" (2001); "Sing alone with" (2001) y por último, "Tis the Season For" (2002), un disco de villancicos navideños, y "Supersonic Guitars in 3CD" (2003).

Su último disco, “Los Vivos y Los Raros”, contiene 12 cortes, seis temas antiguos y seis rarezas, editado por el sello madrileño Animal dentro de la serie Motorpsycho.


Forever

CD: 11,50 €

Country Sides

CD: 15,60 €

Gentleman's Blues

CD: 14,99 €

Kerosene Hat

CD: 11,50 €

Hello Cleveland (live)

CD: 15,90 €

The Golden Age

CD: 14,99 €

Cracker
La fuerza del directo

Cracker pueden ser definidos perfectamente y sin ningún tipo de complejos como una banda de rock tradicional, o como una banda de rock de raíces, si bien las raíces de donde proviene su cantante, guitarrista y principal compositor David Lowery son de todo menos tradicionales en el sentido estricto de la palabra (recordemos que David lideró durante los años 80 la banda alternativa Camper Van Beethoven).

Nada más acabar Camper Van Beethoven su singladura como grupo, David Lowery decidió relanzar su carrera bajo el nombre de Cracker, reclutando para tal menester a su compañero de batallas Johnny Hickman y al bajista Davey Farragher. En 1991 Cracker firma contrato con la compañía multinacional Virgin y debutan en 1992 con su álbum homónimo, en el cual se apoyan en varios músicos como Jim Keltner, Rick Jaeger y Phil Jones para las labores de batería-percusionista.

Un año más tarde, Cracker graban su álbum más exitoso hasta la fecha, "Kerosene Hat", en el cual incluyen su hit 'Low' emitido hasta la saciedad por MTV.

Su tercer larga duración en 1996 "The Golden Age" ya incluye al nuevo bajista, Bob Rupe, en sustitución de Davey Farragher y el puesto de batería sigue siendo compartido por varios músicos: Charlie Quintana, Eddie Bayers y Johnny Hott.

Después de girar continuamente para apoyar el lanzamiento de su disco, Lowery se concentra durante un corto espacio de tiempo en proyectos ajenos a Cracker, bien produciendo a artistas como Joan Osborne, Lauren Hoffman, Magnet, Fighting Gravity y Sparklehorse en sus estudios Sound Of Music, situados en Richmond, Virginia, o bien co-produciendo con Dave Derring al disco de Counting Crows. Durante esta época, David Lowery también encuntra tiempo para protagonizar el film independiente River Red del director Eric Drilling y componer la banda sonora del mismo. 

A finales de la década de los 90, Cracker parecen haber encontrado por fin una formación estable, con el batería Frank Funaro (The Del Lords, Dictators) y el teclista-acordeonista Kenny Margolis (The Smithereens, Willy DeVille, Elliott Murphy, Lucky 7, The Silos), con la cual graban en 1998 su cuarto disco, "Gentleman's Blues", con la inestimable colaboración de antiguos miembros de Camper Van Beethoven, como el bajista Victor Krummenacher, el guitarrista-violinista Jonathan Segel y el guitarrista Greg Lisher.

Tras un recopilatorio en el año 2000, "Garage D'Or" y un disco en directo en 2001 (Hello Cleveland), en el año 2002 Cracker publican su quinto álbum, "Forever", donde Lowery y Hickman se mantienen como los principales compositores de la banda, y la química entre ambos nos muestra dos talentos en estado puro que nos traen gemas en forma de canciones que combinan el pop potente de los años 70 y la música de raíces de los últimos tiempos, todo ello construido en base a los textos de David Lowery, ricos en matices oscuros y ambientes psicodélicos.

Las canciones de "Forever" fluctúan desde el folk rock estilo Elvis Costello (Don't bring us down) hasta el pop psicodélico onda Beatles (Superfan), pasando por el pop orquestado (Brides Of Neptune) e incluso inaugurando un nuevo género como es el country rap, -con el permiso de Unkle Kracker-, (What you're missing), donde Frank Funaro y la bajista Brandy Woods hacen sus pinitos rapeando algunos versos.

Ya en 2003 han publicado el impecable "Country Sides", con magníficas versiones de sus canciones favoritas de country, incluyendo temas de Hank Williams, Merle Haggard, Springsteen o Dwight Yoakam.

Fueron de lo mejor y más sorprendente que vimos en el Azkena Festival y ahora, por fin, van a visitarnos en una completa gira española que no puedes perderte (hazte con sus discos antes de la gira):

Viernes 16 Enero - LLeida - Sala Cotton Club.

Sabado 17 Enero - Valencia - Sala Cormoran (Antiguo Roxy).

Martes 20 Enero - Madrid - Sala Arena

Miercoles 21 Enero - Barcelona - Sala Bikini. 

Jueves 22 Enero - Zaragoza - La Casa del Loco.


Viernes 23 Enero - Vitoria - Sala Azkena.

Sabado 24 Enero - Santiago - Sala Capitol.



The Velvet Underground and Nico (Deluxe Edition, 1967, 2002)

2CD: 27 €

White Light, White Heat (1967)

CD: 11,80 €

The Velvet Underground (1969)

CD: 12 €

Loaded (Fully Loaded, Edic. Doble) (1970)

2CD: 23,50 €

Live MCMXCIII (1993)

2CD: 27,50 €

The Bootleg Series Vol.1: The Robert Quine Tapes (2001)

3CD: 27,50 €

Peel Slowly And See

5CD: 59 €

The Best Of The Velvet Underground (1989)

CD: 12 €

Another View (1986)

CD: 13,20 €

The Velvet Underground
La importancia del plátano

Dice un libro que The Velvet Underground no vendieron muchos discos, pero dado que su influencia ha sido, y es, tan grande, parece que todos los que se compraron sus grabaciones acto seguido se pusieron a formar una banda. Los neoyorquinos no basaron la novedad de sus canciones en la estructura de acordes ni en las innovaciones rítmicas -básicamente, lo suyo eran los tres acordes y el 4 por 4-, sino en su crudeza y en su habilidad para extraer belleza de la fealdad. Y en sus letras. Al lado de los hippies y el flower power, lo suyo era de otro mundo. Del mundo de las adicciones, la violencia, las cloacas, el sexo guarro. Se despachaban a gusto con retratos deformes de la decadencia urbana. David Bowie, Patti Smith, los Sex Pistols o R.E.M. han tomado nota de sus modos a lo largo de los años. El encargado de levantar esta liebre fue el llamado "disco del plátano" (por la fruta que ocupa su portada, obra de Andy Warhol). A estas alturas de la película, puede decirse que pocos elepés han aguantado el paso del tiempo y han dejado tanta huella en el gremio rockero como éste. Se publicó hace veinticinco años y está vigente y tan fresco.
Como suele ocurrir en estos casos, no estamos ante un álbum superventas. Tardó más de una década en colocar cien mil copias. Pero eso no impidió que todas las corrientes que iban naciendo -glam, punk, new wave, gótico, noise...- lo mirasen de reojo, o directamente de frente, a la hora de escribir su libro de estilo. Está surtido de canciones que el tiempo ha convertido en clásicas: "Sunday Morning" -¡qué gran bálsamo contra la resaca!-, "I'm Waiting For The Man", "All Tomorrow's Parties", "Heroin"... Arriesgado en letras y en música. Avanzado. Si tu discoteca no lo tiene, está coja. Ahora encima se reedita en formato de lujo: un doble digipack con la versión en mono del disco, los dos singles que se editaron en 1966 y cinco temas (en estéreo) del álbum de Nico "Chelsea Girl". Todo con un extenso libreto repleto de fotos raras, textos, letras de las canciones, etc. Por si no había ya suficiente. Sin olvidar que el grupo tiene una tripleta de álbumes bien llenos de fundamento ("White Light/White Heat", "The Velvet Underground" y "Loaded").

 


Night Moves -remasterizado- (1976, 1999)

CD: 18 €

Stranger in Town -remasterizado- (1978, 2001)

CD: 11 €

Against the Wind (1980)

CD: 19,20 €

Live Bullet (1976)

CD: 19,20 €

Nine Tonight Live (1981)

CD: 19,20 €

Beautiful Loser (1975)

CD: 15 €

The Distance (1982)

CD: 11 €

Like a Rock (1986)

CD: 12 €

The Fire Inside (1991)

CD: 11 €

Greatest Hits -14 temas- (1994)

CD: 19,20 €

Bob Seger
Cuero y balas de plata

El hard rock y el soul marcaron al joven Seeger. Los mezcló y le salió un rock prieto y de acento proletario que desde entonces se ha convertido en la reason to live para este cincuentón de Michigan. Fue a finales de los años 60 cuando empezó a ganarse los primeros galones como local hero de su estado natal, militando en diversos combos donde compartió aventuras con Suzi Quatro y el futuro “eagle” Glenn Frey. Ya entonces tuvo sus primeros problemas con las discográficas, una constante en su carrera. El single que le abrió las puertas nacionales fue “Ramblin’ Gamblin’ Man” en 1969, aunque a nivel de álbumes y de repercusión seria las cosas no empezaron a moverse a lo grande hasta 1975, cuando editó “Beautiful Loser”, que supuso también el debut de su histórica Silver Bullet Band. Con el siguiente larga duración, el doble “Live Bullet”, se mantuvo en las listas más de tres años y logró ventas de cuádruple platino. La siguiente vuelta de tuerca llegó ese mismo 1976, con los cinco millones de copias colocadas de “Night Moves”. Ahí había baladas punzantes (“Mainstreet”) y rock de chupa de cuero (“Rock and roll Never Forgets”), tendencia que mantuvo con “Stranger in Town”. Poco a poco su caballo ganador se inclinó hacia las baladas y en “Against the Wind”, de 1980, los tempos lentos eran ya su principal seña de identidad: la canción que titulaba el disco, “Fire Lake” y “You’ll Accompany Me” fueron singles tranquilos y triunfadores. “Nine Tonight”, su segundo directo, supuso su quinto multiplatino consecutivo. Era 1981 y compartía honores de rockero oficial del heartland estadounidense con el ascendente John Cougar (después Mellencamp). Pero a partir de 1982 su estrella comercial comenzó a perder brillo. Tampoco contribuyó a cambiar esa situación que desde entonces dejara entre tres y cinco años de distancia entre disco y disco. La Silver Bullet Band dejó de ser un equipo cohesionado y por sus filas empezaron a desfilar mercenarios del rock. Productivas contribuciones a bandas sonoras y la breve reactivación que motivó un “grandes éxitos” (llegó al número ocho enlas listas de 1995) han sido sus últimas bazas. Sus mejores discos ya han sido reeditados y remasterizados.